sábado, 1 de agosto de 2020

Fallece Julio Diamante y recuerdo de nuevo a Gabriel Blanco...


Hace tan solo unas horas que se nos ha ido Julio Diamante. El cineasta gaditano fue mucho más trascendental de lo que se ha difundido en la lucha por la libertad durante la censura franquista y algunas de sus películas pueden visionarse hoy con total frescura. Por otras sí ha pasado el tiempo.
'Los que no fuimos a la guerra', 'Sex o no sex' o 'La memoria rebelde' son obras intemporales que hoy pueden-deben ser vistas entre tanta mierda en la gran pantalla y en las de nuestras casas.
Diamante era gaditano y el claro ejemplo de lo poco que, no ahora, sino desde hace muchos años, importa la cultura cinematográfica por esta geografía. Ahora vendrán muchos acongojados a lamentar su fallecimiento, cuando el cineasta recibió cariño del Festival de Málaga y personalmente del propio alcalde malagueño y Cádiz perdió el legado del director en favor de la capital costasoleña. De esa polémica basta con tirar de archivo en internet.
Yo conocí a Julio Diamante en varias ediciones del moribundo Alcances. Charlaba por los codos, era imposible pararlo. La mayoría de lo que decía era muy interesante y se le permitía, por su entrañabilidad, repetir las cosas que contaba.

La ignorancia supina de quienes se les supone deben conocer el paño me recuerda a lo que ocurre con el director isleño Gabriel Blanco, que ganó incluso la Concha de Oro del Festival de San Sebastián con 'La edad del oro'. La última vez que en San Fernando se habló de él fue en 2011, en un festival de efímera existencia llamado 'Un mar de cortos' en el que estuve haciendo la programación y propuse una mesa redonda sobre Blanco. Su familia asistió y mostró al público algunos de sus premios, entre ellos la Concha de Oro. Por no sé cuántas veces, volvió a prometerse que Gabriel Blanco tendría una calle en San Fernando. Han pasado casi diez años, tres gobiernos distintos y nadie, absolutamente nadie, ha vuelto a recordar a este hombre. Es más importante quitar los rótulos de momias de aprendices de fascistas de las calles o dárselas a nombres populacheros y organizar actos de tres al cuarto que llaman 'culturales'.

En fin... A ver si se va al mismísimo carajo ya este año de mierda.

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