Que el magnifico Tom Skerritt haya desgraciadamente muerto solo tiene una cosa buena: que quienes no han vuelto a ver 'Alien' desde hace tiempo les sirva este obituario para dirigirse a las estanterías de los DVD o a la plataforma de turno y decidan revisar la verdadera obra maestra de Ridley Scott y una de las grandes películas de todos los tiempos sin que exista discusión alguna.
El capitán Dallas fue una de las calculadas piezas de una partida perfecta en la que el mal encarnado en un ser perfecto (Ash dixit) va acabando con una tripulación en la que cada cual representa a un tipo de ser humano con sus inquietudes laborales, sexuales, personales... y Skerritt fue el jefe de la Nostromo con su imponente presencia como el puto amo cuando apareció en pantalla en otras películas como 'Top Gun' o 'Mash', película de lo poco potable que tiene Robert Altman en su trayectoria.
Después llegó Cameron y uno de los monoteísmos más enormes del cine del mal (el daño por el daño, sin más, la subsistencia para matar) lo convirtió en un pulcro ejército de tinieblas. Y el politeísmo acabó con una de las historias del cine espacial más grandiosas de todos los tiempos. Pero eso ya es otra historia.
Es bueno repasar 'Alien' cada par de meses. Entre otras razones porque Skerritt está en ella para siempre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario