martes, 26 de mayo de 2026

Llega... ¡Galaxian! (Teaser)



Ya ha llegado nuestra nueva pieza museística arcade, y con ella, el ritual de desempaquetarla, revisarla y comenzar las posibles reparaciones y limpieza. Lo que en el lenguaje actual influenciado por los anglicismos llamamos Unboxing.

Volvemos a apostar por los GRANDES E ICÓNICOS MODELOS con los que se inició la época dorada de las recreativas, y si hace casi un año nos hicimos con una Cosmic Alien, ahora ya tenemos otra joya: GALAXIAN, y nada más y nada menos que la original norteamericana que fabricaba la compañía Midway a finales de la década de los setenta del pasado siglo. Una máquina de las más apreciadas, con un juego de los más recordados, y que tras salir de la planta de Ilinois recorrió no solo algunos lugares de USA, sino que terminó en Europa pasando por Bélgica y Alemania. Pero eso te lo contaremos en el videorreportaje que estrenaremos en junio, por ahora te ofrecemos un teaser de un minuto con el momento mágico de la llegada de GALAXIAN a nuestras manos, a las de #MOSKODAteam y #UltimoEstreno...

Comprendo que surgen algunas preguntas del millón como se suele decir: ¿De dónde salen estas máquinas tantos años después? ¿Quiénes las tienen y cómo hacerse con ellas? ¿Cuál es el objetivo? Ya os lo contaremos también en otros vídeos, pero no es complicado conocer algo del mundo retroarcade si bicheas por internet. Os recomiendo además la película documental Arcadeología (2021), de la que hablé en su momento cuando se estrenó y entrevisté a su director Aquí el enlace a la entrevista: https://youtu.be/Y1cz_-yjauQ




viernes, 22 de mayo de 2026

46º aniversario de Pacman



Hace 46 años, el 22 de mayo de 1980, se presentaba oficialmente 'Pacman'.

Fue creado por Toru Iwatani mientras comenzaba a devorar una pizza y de repente le vino la idea a la cabeza. Llevaba semanas con el encargo de idear un juego atractivo para toda la familia, pero la inspiración no aparecía. Hasta que miró a aquella masa redonda con un trozo ya cortado y presto a ser comido y... Cuarenta y seis años después, millones de personas lo siguen considerando su videojuego favorito, entre las que me incluyo.
En aquellos años 80 ardían en partidas los muebles de las compañías que comercializaron el Pacman con sus diversas variaciones en España respecto a su denominación: Pacuman, Puckman, Come come... En definitiva, el «comecocos» que le llamaba todo el mundo. Quizás el mueble más popular fue el de Recreativos Franco, empresa que utilizaba el mismo modelo con vinilos, bezel y marquesina dedicados a cada juego que disponía en ellos, entre los más populares Galaxian, Scramble, Phoenix...
En el anecdotario de quienes fuimos 'viciosos' desde el inicio estaba la llamada «jugada del tomate». Consistía en llegar a la quinta pantalla del juego, cada una dedicada a una fruta o verdura. Con la número cinco aparecía una manzana roja que te permitía realizar un recorrido con el comecocos exactamente igual sin que los fantasmas te alcanzaran porque desde ese momento mantenían un mismo patrón de movimiento en las decenas de pantallas posteriores. Hacías siempre el mismo itinerario y jamás te pillaban hasta que, una hora y pico después, los fantasmas ya no mutaban en azul para comértelos o al pasar 'la quinta llave' el pacman perdía velocidad, putada programada por el juego para que te fueras ya a tu puñetera casa y dejaras de quemar la máquina. Hablando de colores, la legendaria «jugada del tomate» (que cuelgo aquí en vídeo completada en una de mis recreativas) la llamábamos todos así erróneamente, porque como he comentado, la fruta era una manzana, pero como era roja, se quedó la idea equivocada de que aquello era un tomate.
Junto al vídeo se puede ver el folleto promocional de Pacman de RF de la época y el interior del Museo OXO de Madrid dedicado a este juego.






lunes, 11 de mayo de 2026

El amor de Espartaco en «Valor sentimental»



Llevaba poco más de media hora viendo Valor sentimental, la cinta noruega ganadora del último Oscar a la mejor película internacional, cuando me llamó especialmente la atención la música, interpretada con un delicado oboe, que el director Joachim Trier había ubicado en unas escenas. Trier es un cineasta al que le gusta dividir con needle drops sus películas, es decir, ubicar canciones preexistentes con las que inicia determinadas secuencias que a veces parecen anuncios televisivos, especialmente en la inclasificable predecesora La peor persona del mundo. Digo inclasificable porque jamás supe si tomarme en serio los devaneos de un personaje que parecía una Amelie escandinava, si quedarme con el preciosismo estético o guasear sobre los gustos fálicos bucales o las setas alucinógenas. De todas maneras, el debate estaba garantizado con la película, lo cual es ya todo un logro en una época de cine inane y herido de muerte.

Pero estamos hablando de Valor sentimental, más definida y más película que aquella. Y de la música de oboe pasada la media hora que inmediatamente identifiqué con un clásico de belleza inmortal. Por eso es probable que aparezca utilizada nuevamente a los casi setenta años desde que fuera compuesta, porque se trata del tema de amor que Alex North compuso en 1960 para Espartaco, de Stanley Kubrick.

El Love Theme de North, a quien la Academia de Hollywood nominó una quincena de veces como mejor compositor y escribió el famoso Unchained Melody para The Righteous Brothers aunque las nuevas generaciones conozcan el tema por la película Ghost, es uno de los ejemplos musicales más bellos, emotivos y elegantes de la historia del cine. Sustentado por un ostinato rítmico-armónico en las cuerdas que hilvana la melodía, aparece en la película de 1960 al poco de su inicio, cuando Varinia cobra protagonismo en pantalla al serle ofrecida a Espartaco para su desfogue sexual. Pero entre ambos surgirá otra cosa que la música nos adelanta mucho antes de que el gladiador le pregunte a la esclava por su nombre en ese instante tan enormísimo en el que la música calla tras el interrogante, dejando en ascuas no solo a Espartaco sino también a nosotros como público, y regresando cuando Jean Simmons pronuncia su nombre. ¡Cómo se hace música, y cine, con dos segundos de silencio!

El tema de amor de North aparece en Valor sentimental diametralmente cambiado de ritmo, con otra instrumentación sin apenas cuerdas y con un cálido tono jazzístico. Al ser música no original, supuse que esa adaptación no había sido escrita por la compositora polaca Hania Rani, acreditada en el film como autora de la banda sonora, una partitura atmosférica más centrada en apostillar ambientes que en formar parte del proceso narrativo de la película. Buscando en los créditos finales inmediatamente después de Hania aparece, acreditado como Score Mixer (ingeniero de mezclas) el nombre de Greg Freeman, curtido ingeniero de sonido y productor que ya en los ochenta trabajaba para bandas como Guns N' Roses. Supuse que el compendio de needle drops de la película había sido supervisado por Freeman, así que lo suyo era preguntarle directamente quién había ideado versionar Espartaco y utilizarla en Valor sentimental. Le escribí por correo electrónico y tardó apenas unas horas en contestarme. «Soy el ingeniero de grabación y mezcla, y solo trabajé en la grabación y mezcla de las piezas originales de la banda sonora de Hania Rani, no en ninguna otra pista. Así que, para responder a tu pregunta, no trabajé en la versión de Love Theme». Había que seguir indagando porque Greg tampoco sabía de dónde había salido la versión jazzística de Espartaco.




Tras unos días de investigación pude encontrarla y averiguar cosas sobre su historia. Me sorprendió que, apenas año y medio después del estreno de la película de Kubrick, un compositor e intérprete norteamericano llamado Yusef Lateef, figura relevante en el jazz, había publicado un disco titulado Eastern Sounds en el que, entre sus pistas, se encontraba una versión del Love Theme de Espartaco… que es precisamente la utilizada por Joachim Trier para su película nada menos que 63 años después.

La cosa no queda aquí, puesto que descubro que Lateef (fallecido en 2013 a los 93 años) había versionado en este disco más temas inmortales de la música de cine… y aún más clásicos que el de North. Así, aparece una curiosa variación del tema principal de La túnica sagrada que Alfred Newman compusiera en 1953. Escuchar algo escrito para una película religiosa adaptada al jazz es una experiencia inefable que no había tenido ocasión de experimentar anteriormente porque ciertamente jamás se deja de aprender y de descubrir cosas. Me faltan vidas para conocer tantas creaciones –a veces acertadas, otras experimentos poco ortodoxos pero siempre enriquecedores- y me sorprende que la gente pierda el tiempo crispándose o escribiendo cretinadas en redes sociales en lugar de aprovechar las infinitas posibilidades que te da conectarte al mundo para ampliar conocimientos en cualquiera de los ámbitos que puedan interesar, privilegio que no tenían nuestras anteriores generaciones. Pero eso es otra historia.

Os dejo un vídeo en el que hablo sobre la versión jazzística de la obra de Alex North para Espartaco y un vídeo final con la secuencia donde se incluye e inmediatamente después la de la película original de Kubrick. No me he resistido a comentar Valor sentimental como película, tan Bergmaniana ella. Un filme con muchos protagonistas temáticos (los seres humanos, sus miedos heredados y dudas, el rencor, la casa familiar…), que son trasladados al espectador a través de una mujer reticente a aceptar a un padre cineasta que jamás atendió a su familia como ella esperaba y que regresa con un guión debajo del brazo para rodar su canto de cisne proponiéndole a su hija que encarne el papel protagonista. Ella lo rechaza por despecho, como castigo a un progenitor que, sin que ella lo sepa, ha hecho de su historia un elemento redentor de su pasado, un hálito de esperanza en recomponer una situación perdida hace muchos años. Y ya no cuento más porque está en Filmin y en Movistar+.

Otro día hablamos de lo que me recuerda el tema The Three Faces Of Balal, original de Yusef Lateel incluida en el disco Eastern Sounds, al tema principal de la película Atrápame si puedes compuesto por John Williams en 2002. Nada de extrañar dado los inicios e influencias del compositor norteamericano y la época en la que se desarrolla la historia.

PINCHAR ENLACE AL VÍDEO: https://youtu.be/WFzLZzYHlfI?si=BXGdImJk1UMTpQ39