Calificar una banda sonora por oírla, por muchas veces que se martilleen los oídos, es un grave error de concepto. Porque la música de cine, como su nombre indica, es DE CINE. Por lo tanto, no podemos valorar el nuevo trabajo del nonagenario Williams hasta que no veamos la película. Ni siquiera hacernos una idea, porque lo que hemos podido oir suena más a Nacido el 4 de julio que a presencias extraterrestres. Pero es puro engaño porque la verdad no está ahí fuera, sino en el visionado de la película. Será entonces cuando podamos comprobar el verdadero valor de su banda sonora, independientemente de que ahora, en la previa, nos puedan entusiasmar sus cuerdas y sus dos 'melodías' que podemos presuponer como hilo musical argumentario de la banda sonora.
lunes, 8 de junio de 2026
¡Ojo con el entusiasmo 'musical' de «El día de la revelación»!
Estaría bien no dejarnos llevar por la euforia, que en el caso de Williams es comprensible ante lo que supone la obra del maestro, y hacer un buen favor a la música de cine, insistiendo en que solo comprobando el papel narrativo y el desempeño de su verdadera (¡y única!) función podemos juzgar un trabajo que puede ser musicalmente perfecto pero una banda sonora fallida o una música inaudible fuera del filme pero magistral para las imágenes. Sobre todo para que el personal comprenda que la música de cine no se puede juzgar como otras «porque suene bonita o fea».
Te lo cuento con mayor detalle y ofreciendo algunos instantes de la BSO de la nueva peli en #UltimoEstreno en este enlace: https://youtu.be/bod_XQF1e7U?si=UseSGHssVtekxcn_
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