jueves, 9 de julio de 2026

Kioscos: eliminar pero también homenajear un elemento consustancial del urbanismo ciudadano de tantas generaciones


Los kioscos han sido esos pequeños habitáculos que, para generaciones pasadas, se hacían grandes en su ordenado caos cuando nos asomábamos al interior. Muchas ciudades disponían de ellos, me atrevería a decir que raro era el municipio que no contaba con alguno hasta hace pocos años. Los tiempos han cambiado y en las ciudades más turísticas resisten los que, además de la oferta tradicional de prensa (la que queda en papel), chucherías y otras maritatas, ofrecen recuerdos a los guiris. Pero en las poblaciones con menores posibilidades de venta de merchandising, los kioscos han ido desapareciendo, en una lenta agonía, hasta quedar sus recintos cerrados, algunos vandalizados, y convertidos en elementos que desentonan de un entorno urbano al que antaño no sólo contribuían con su estética, sino también a dar vida a barrios, calles en los que los niños correteaban hasta llegar a él para comprar estampas, las madres compraban el Dunia y los hombres tabaco suelto, entre una exposición de publicaciones dispares colgadas con pinzas y cajas rellenas de dulces que desprendían olores mezclados con papel impreso recién llegado.

El PSOE de Cádiz ha pedido al equipo de Gobierno de la ciudad que realice un inventario de los kioscos aún existentes en Cádiz y las condiciones en las que se encuentran, dado que la gran mayoría de ellos permanecen cerrados. (Leer noticia) La propuesta se eleva con toda la buena intención del mundo para un mejor ornato urbanístico, no me cabe duda, y en ella se solicita además que estos recintos sean suprimidos.

Todo eso está muy bien, venga la iniciativa de la formación política, o entidad social, de la que venga. Pero qué escasa sensibilidad mostramos en muchas ocasiones.

Yo ahí, precisamente ahí, en ese kiosco que muestra la imagen superior publicada por un medio de comunicación gaditano, he comprado muchos soldaditos de plástico, caramelos de cuba libre, cromos de Mazinger Z, 'Mortadelos', los primeros MicroHobbys dedicados al ZX Spectrum... Y antes que yo, otros han comprado sus cosas. Y después mía también seguía vendiendo. Los tiempos cambian, no son rentables, habrá que retirarlos, pero... ¿no podemos aprovechar la coyuntura y homenajear al kiosquero de toda la vida que tanto nos alegró vendiéndonos nuestras cosas cotidianas?. Y precisamente ahí (vuelvo a utilizar la frase) sería un buen lugar por razones que basta ir al lugar para comprobarlo: no estorba, se encuentra en un hueco de poca utilidad en un ángulo recto entre dos fachadas, es un barrio donde transitan colegiales y adultos, y en un futuro, con el nuevo pabellón deportivo enfrente. Así que a ver si a alguien con cabeza pensante y mando en plaza se le ocurre encargar un proyecto parecido a este de la imagen, hecho obviamente con IA, y no solo suprimir para enlosar sin elementos identitarios.



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