viernes, 10 de marzo de 2023

Atienza



En tantos años de ilusión por aquellas nuevas maneras de crear y hacer periodismo siempre estuviste presente y aprendí muchas cosas de ti.

Mi segundo programa de cine en Radio La Isla fue el domingo 29 de octubre de 1989, cuando se emitía los domingos a las diez de la mañana, y fue la primera vez que te puse a parir, porque llegaste al estudio sin decir nada, te sentaste en mi sitio, empezaste a dar datos sobre cómo iban las votaciones en aquella primera hora de apertura de los colegios electorales en San Fernando -había elecciones generales-, a poner declaraciones con la grabadora pegada al micrófono y me robaste 20 minutos de una hora sin yo entender nada. Te levantaste y te fuiste sin decir adiós. Me pregunté quién era aquél individuo tan autómata del trabajo y tan particular. Después trabajé codo con codo contigo, tantos años en La Cuestión, El Periódico de la Bahía, San Fernando Información... Los destinos y los objetivos cambiaron en nuestro entorno, pero nosotros charlábamos y compartíamos cosas más de lo que la gente cree.
Los recordados Juan Camacho y Juan Franzón me enseñaron a hacer fotos cofrades con carretes de diapositivas el primero y fotos de prensa el segundo, con aquellas cámaras que no hacían magia como las de ahora. Antonio Atienza también me enseñó a manejar aquellos objetivos distintos a los actuales y aun hoy me decía, cuando veía algunos vídeos míos: "¡Eso está muy oscuro!".
Esta foto se la hice en la redacción hace mucho tiempo. Le habían además agredido en el rostro, en la nariz, por algo que publicó. Nunca le dio importancia, como jamás trabajar las 24 horas al día. En su mundo, eso sí, con sus propios equipos, y aislado del ruido exterior.
Descansa en paz, compañero y amigo.

domingo, 5 de marzo de 2023

45 años del estreno de 'Mazinger Z'. El álbum de cromos



Más de cuatro millones de niños esperaban pacientemente cada fin de semana que TVE emitiera los capítulos de 'Mazinger Z' desde aquel 4 de marzo de 1978, fecha en la que se estrenó la serie en nuestro país.

Durante seis meses, y mientras nosotros flipábamos con los nombres de cada 'bruto mecánico' y sus dispares características para tratar de acabar con el robot de Koji Kabuto, el facherío patrio decía que los niños iban a traumatizarse por ver a un personaje mitad masculino y mitad femenino, a despertar tempranamente sus bajos instintos sexuales con la sinuosidad de Sayaka o que había referencias religiosas en el nombre del doctor Infierno. ¡Y qué decir de Afrodita lanzando sus cohetes aunque jamás dijera "pechos fuera" como se cree! Los progres, sin librarse sus medios más prestigiosos como 'El País', alertaban de que el personaje más malvado se parecía sospechosamente a Carlos Marx y que había signos de destrucción en los que sibilinamente se podía hacer alusión a la hoz y el martillo. "Contenido neofascista", decían.

Como siempre, ambas partes lo fastidiaron todo y el 16 de septiembre de 1978 nos dejaron la cara partida a tanto púber traumado y nos quitaron 'Mazinger Z' para ponernos 'Orzowei'. Eso sí que fue un trauma, porque la censura funcionó y solo se emitieron una treintena de capítulos de los 92 que conformaban la serie en su totalidad. Mientras, tocaba quedarse con el tipo ese de aspecto aniñado que daba tumbos por la selva con andrajos de leopardo, del que solo recordamos su pegadiza canción de los créditos iniciales. Nadie es capaz de decirnos algo que sucediera en un capítulo de 'Orzowei'.

Es probable que todo lo anterior lo sepa mucha gente, y por eso el videorreportaje en el canal #UltimoEstreno de Youtube estrenado hoy para recordar los 45 años de 'Mazinger Z' en España lo hacemos de una manera más original que recordando datos o recopilando lo que se lee en internet, que para eso ya están otros. Vamos a recorrer aquella pasada de serie de la mano de una joya: el álbum de cromos que se editó en aquellos meses de su estreno y que tantos niños coleccionamos comprando sus 'estampas'. Lo he sacado de la leonera, he visto su precio por entonces (25 pesetas), sus hojas bien conservadas con algunas señales del paso del tiempo -nada menos que casi medio siglo- y, guiándonos por esta maravilla con imágenes también de algunos momentos de la serie, nos vamos a adentrar en el universo de "aquel robot milagroso" como se le llamaba en el primero de los capítulos.

¿Te vienes? Pues pincha en el enlace y a disfrutar. Y si quieres, ya sea en el vídeo en el propio canal o aquí, a comentar tus recuerdos.

ENLACE AL VIDEORREPORTAJE: https://youtu.be/v1AchR1iMsI




viernes, 3 de marzo de 2023

'The Quiet Girl'


Hay películas con niño y películas con niño. Por ejemplo, está la última de Spielberg, 'The Fabelmans', de la que desconecto poco después de lo del tren en miniatura al rato de iniciarse la historia. A ello contribuye también bastante la estúpida familia que refleja el director en su autobiografía oficiosa. Después está la que, en apenas 90 minutos, te tiene embelesado. Y esa es 'The Quiet Girl'.

La comparativa la establezco por aquello de la presencia del 'factor-niño' en los Oscar de este año desde dos puntos de vista diametralmente distintos y mucho más honesto el de esta pequeña joya que es la película irlandesa que ha logrado estar entre las cinco finalistas para conseguir el Oscar al mejor filme extranjero.

'The Quiet Girl' es una película bellísima y sensorial sobre una pequeña de nueve años que coexiste en una familia desestructurada, con un padre borracho, una madre incapaz, unas hermanas que la ignoran y unas compañeras de colegio cuyos efectos de sus crueldades multiplican su daño en la especial sensibilidad, en el mundo particular y silencioso que se ha construido Cáit. Despreciada por sus progenitores al ser considerada un bicho raro, es enviada a casa de un prima lejana, donde paulatinamente, la pequeña empezará a vivir lo que realmente es el amor familiar en un hogar sobre el que vuela una frustración provocada por un luctuoso suceso.

No hay ni una sola vez que la tía de Cáit le peine sus cabellos contando las veces que le pasa el cepillo que no empiece a dolerme la tráquea de emoción ante tan sencilla sensibilidad en pantalla. Que no me quede perplejo ante la manera tan real de exponer la ingenuidad de la niñez en la secuencia del biberón que le dan al ternero. "¿Y por qué no le damos su leche materna a los animales y nos tomamos nosotros la leche en polvo?". Creo que ya me emociono del todo con la galleta que el rudo marido de Eibhlin le deja a Cáit en la mesa de la cocina. ¡Y Catherine Clinch es MA-RA-VI-LLO-SA!

Ganará la película argentina en los Oscar, o premiarán la alemana en el apartado extranjero para así tener vía libre entre las cuatro restantes a mejor película, pero 'The Quiet Girl' es UNA JOYA. Sólo queda confiar en la fórmula 'película+niño' (entre las buenas) como ocurrió con la enorme 'Pelle el conquistador'.

Y por cierto: lamentable que para verla haya que viajar entre provincias porque la distribución es penosa. Y es fundamental visionarla en original (irlandés) subtitulada.
Videocrítica ya disponible en el canal #UltimoEstreno como siempre, a través de este enlace: https://youtu.be/3gw_-meFo54

"Cambia, todo cambia..."

 


Cambia lo superficial
Cambia también lo profundo
Cambia el modo de pensar
Cambia todo en este mundo.

 

Cambia el clima con los años
Cambia el pastor su rebaño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño.

 

Cambia el más fino brillante
De mano en mano su brillo
Cambia el nido el pajarillo
Cambia el sentir un amante.

 

Cambia el rumbo el caminante
Aunque esto le cause daño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no extraño.

 

Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia.

 

Cambia el sol en su carrera
Cuando la noche subsiste
Cambia la planta y se viste
De verde en la primavera.

 

Cambia el pelaje la fiera
Cambia el cabello el anciano
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño.

 

Pero no cambia mi amor
Por más lejos que me encuentre
Ni el recuerdo ni el dolor
De mi pueblo y de mi gente.

 

Lo que cambió ayer
Tendrá que cambiar mañana
Así como cambio yo
En esta tierra lejana.

 

Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia.

 

Pero no cambia mi amor
Por más lejos que me encuentre
Ni el recuerdo ni el dolor
De mi pueblo y de mi gente.

 

Y lo que cambió ayer
Tendrá que cambiar mañana
Así como cambio yo
En esta tierra lejana.

 

Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia

 

Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia


                                                                    Julio Numhauser


lunes, 27 de febrero de 2023

'The Devil Next Door', la historia del nazi Iván el terrible (o no) en Netflix




Si no fuera porque es real, diría que el personaje de Yoram Sheftel en el documental de Netflix 'Iván el terrible' ('El diablo de al lado' sería la traducción concreta de su título original) está sobreactuado o practica un payaseo impropio para ser protagonista activo de un guión tan peliagudo como el de esta docuserie.

Lo más sorprendente de 'Iván el terrible' es precisamente que Sheftel existe y, con él, toda una serie de individuos, desde siniestros a dudosos, desde interesados a prevaricadores, que te dejan hundido en la miseria como te pongas a reflexionar sobre lo que has visto, porque casi todo lo que sucedió entre mediados de los años ochenta hasta 2011 fue un disparate que pone en tela de juicio a la justicia, los gobiernos, la prensa o los testimonios de quienes sufrieron las salvajadas de los nazis, por mucho que fueran víctimas.

Sólo así se explica la figura de Sheftel, el abogado sin escrúpulos, tan excéntrico como astuto, capaz de llevar un medallón con una estrella de David en el pecho y defender a un carnicero como fue John Demjanjuk, un anónimo trabajador de la Ford en Estados Unidos que un día es detenido acusado de falsa identidad al ser en realidad el llamado 'Iván el terrible', el maquinista de las cámaras de gas de Treblinka, uno de los campos de exterminio nazi ubicado en Polonia. Acusación que, en realidad, jamás llegó a saberse si tenía todos sus fundamentos, porque una vez condenado a muerte por un tribunal en Israel, a donde fue deportado, el ladino de Sheftel logró hallar nuevas pruebas en la recién desplomada Unión Soviética que ponían en serias dudas si Demjanjuk era aquel maquinista que además torturó a miles de judíos, los mutilaba con su espada antes de hacerlos entrar en las cámaras de gas y pisaba sus cráneos tras asesinarlos.

La justicia israelí dejó en libertad al padre, al abuelo de una familia atónita y consternada ante lo que le estaba sucediendo al patriarca de un hogar medio en Ohio, ante el golpe de efecto de su abogado, pero poco después la justicia norteamericana fue nuevamente a por él tras haberse hallado indicios de haber sido un torturador en Sobibor, otro de los campos de exterminio nazis. Extraditado a Alemania para ser juzgado de nuevo, Demjanjuk murió, a la edad de 91 años, en la residencia donde esperaba que se dictara sentencia. Las leyes alemanas no permiten que el veredicto se dé a conocer en casos en los que los acusados fallezcan antes de revelarse el fallo, de manera que jamás sabremos quién era realmente este individuo de grandes gafas, poco dado a aspavientos en la sala del tribunal, que recibió miles de cartas de apoyo e incluso dinero para que su familia le costeara los servicios de Sheftel, para mí el personaje más despiadado de esta historia. Porque si lo de Demjankuk hubiera quedado resuelto, este descalificativo se lo aplicaría a él, pero aquello permanece en el limbo de la justicia. Y el cinismo y los delirios provocativos de Sheftel quedaron más que demostrados y siguen quedando si revisamos los casos en los que ha participado como abogado.

Sea como fuere, háganse su propia valoración de cada personaje viendo una docuserie de cinco capítulos que es REAL aunque haya abogados que repentinamente se suicidan, víctimas judías que no dudan en afirmar en el juicio que Demjankuk es Iván el terrible "porque son sus mismos ojos" pero se descubre que años antes había escrito en unos documentos que él mismo había matado a Iván el terrible y cómo hay gente capaz de pedirle autógrafos y hacerse fotos con abogados como Sheftel.
Como he comentado, 'The Devil Next Door' está en Netflix.

En una de las dos imágenes adjuntas, Sheftel -con ganas oscuras- le da la mano a Demjankuk. En la otra fotografía, la ficha de Iván el terrible, que estaba archivada en la URSS, donde la KGB era experta en manipular y falsificar documentos, de cuya foto se tiró del hilo para identificar al acusado. #UltimoEstreno #Netflix

domingo, 26 de febrero de 2023

Fimucs 2023 en la web SountrackFest


Un honor y un placer haber realizado la cobertura informativa del Festival Internacional de Música de Cine de Sevilla (
Fimucs) para SoundTrackFest, uno de los medios digitales más importantes de España dedicados a la música de cine y probablemente el más presente a la hora de informar de los festivales y conciertos del género a nivel internacional.

En este enlace tenéis la crónica -también en inglés- de lo que aconteció en Fimucs hace justamente ahora un mes y en cuya cita estuvo #UltimoEstreno como ya sabéis: https://soundtrackfest.com/es/articulos/fimucs-2a-edicion-resumen-festival/




sábado, 25 de febrero de 2023

'Klondike', el cine del conflicto bélico entre Ucrania y Rusia



Justo al cumplirse un año de la invasión extendida de Ucrania por parte de las tropas rusas, es aconsejable ver 'Klondike', disponible en Filmin.

La película fue seleccionada por la Academia de Cine ucraniana para representar a este país en los Oscar de 2023, si bien no ha sido escogida entre las cinco finalistas.

'Klondike' es la definitoria imagen del complejo y jodido panorama que tenemos en esa bomba de relojería que es la Europa del este. Patriotas ucranianos por un lado, separatistas por otro, invasores rusos que subyugan a una población temerosa de represalias, grupos terroristas al mejor postor cometiendo barbaridades, seres humanos en continua diáspora y hogares destruidos...

Quizá resulte exasperante la lentitud de ritmo de la cámara de su directora, Maryna Gorbach. Comprendo su buena intención de introducir al espectador en el lugar de los hechos con los barridos o los planos fijos, pero francamente no creo que para mostrarnos a Irka yendo por agua en campo abierto haya que dejar la cámara estática unos cuantos minutos castigándonos en tiempo real con su ida y venida, por citar solo un ejemplo.

En contraposición a estas carencias rítmicas, 'Klondike' es una película necesaria, cruel y bellísima a la vez. Necesaria porque nos invitará a reflexionar sobre lo que está sucediendo no ahora, sino desde hace muchos años. De hecho, la película se sitúa en 2014, cuando los rusos entran en Crimea y Donbas. Y ya en el siglo pasado los ucranianos denunciaban en su cine la manía de los rusos por invadir suelo ajeno o pisotear los derechos de su pueblo, sirva como ejemplo 'Tierra' (1930), una obra maestra que puede verse en Youtube.

'Klondike' es cruel porque tiene los últimos veinte minutos más duros que he visto en cine en los últimos tiempos. No voy a contar porqué, tenéis que verla. Y es bella, bellísima en su amargura. Los planos de los campos de girasoles ucranianos oscurecidos por la guerra, la asombrosa luz del establo con la vaca que Tolik tiene que sacrificar para malvender su carne a los rusos y que así dejen en paz a él y a su mujer Irka, en un avanzado estado de embarazo. La pareja holandesa sentada en el fuselaje del avión destruido por un misil ruso en aquella tragedia del vuelo MH17 ante la soledad de la inmensidad del campo árido. Y por supuesto, el gran agujero en el salón de la casa de Tolik e Irka desde donde todos vemos lo que sucede en un exterior que, en contra de lo que podemos pensar, se extiende hasta nuestras propias fronteras a causa de un conflicto mucho más cercano de lo que creemos. Por eso hay que ver esta película con la que su directora está recorriendo el mundo como ejemplo de cine y como bandera de reivindicación por los derechos de un pueblo pisoteado.

Podéis ver la videocrítica de #klondike en el canal #UltimoEstreno de Youtube, donde ya está subida.