
Israel ha pedido perdón oficialmente a los Beatles por prohibirles el concierto que en su día se anunció hace 43 años. Por entonces, los gobernantes judíos consideraron que aquellos cuatro chicos melenudos y con ese ritmo rockero eran poco menos que enviados del diablo y tenían serias posibilidades de corromper a los jóvenes del estado hebrero. Ahora, los judíos han sacado tiempo para pedir disculpas entre lo muy ocupados que están en bombardear a los palestinos y arrebatarles su tierra, dar patadas a los derechos humanos, aislar a niños y mujeres y dejar sus hospitales sin energía eléctrica e ir de la manita de Estados Unidos en el Age Of Empires particular en el que ambos han convertido el mundo. Ya no sé a quién van a pedir perdón a estas alturas de la película, al parecer a los Beatles que quedan vivos, y quieren además que Ringo y Paul ofrezcan un concierto en Israel para resarcir lo sucedido en aquél momento. A buenas horas mangas verdes.
Según las noticias debatidas en las últimas horas en emisoras de radio y páginas publicadas en los periódicos, Israel está dispuesta a gastarse una pasta en organizar un concierto con los dos Beatles aún operativos sin escatimar recursos. En escasas ocasiones he visto a los judíos tener mala conciencia, porque ni eso siquiera, y parece que en el caso de la famosa banda de Liverpool les ha entrado.
Es una buena oportuna de Ringo y Paul para darles una patada a esta gentuza. Es el momento ideal para decirles que, o dejan de torturar al pueblo palestino, y van a tener que poner un disco de vinilo en una gramola si quieren escuchar Help!Lo que aún no entiendo, entre tantos desmanes que comete Israel, es porqué este país está en Eurovisión si no es europeo, porqué sus equipos de diferentes deportes participan en competiciones europeas si, insisto, no lo son, porqué no se les veta además por sus actitudes contra la comunidad internacional cuando sí se lleva a efecto contra otros estados, y algo que me indigna: cómo es posible que algunos supermercados de al lado de mi casa me vendan patatas cuya procedencia es israelita, cuando en Conil se plantan unas papas que saben a gloria.
Estoy harto de los judíos. Lo siento. No soy antisemita, es más, yo no soy anti nada, pero estoy cansado de su lloriqueo internacional basado en las persecuciones históricas de las que han sido objeto cuando basta repasar la historia y contemplar la actual desde una perspectiva objetiva para comprobar los millones de víctimas que han provocado tanto siendo pueblo desde el punto de vista de su raza como estado desde la década de los cuarenta.
Y como estamos en Carnaval, ya en una brillante letra de Juan Carlos Aragón de 'Los ángeles caídos' (2002), el autor se preguntaba cosas como esta...: "Oh pueblo americano, judío y luterano, en nombre de qué dioses reventáis las voces de los palestinos...".
Hay líneas en las que resulta difícil mantener el equilibrio. Entre ellas está la de la perspectiva trenzada con la inteligencia.No frunzas el ceño, es fácilmente reconocible en nuestro interior. Se da en los casos en los es necesario mandar a alguien al carajo, decirle cuatro verdades a quienes te tocan los cojones o hacen daño a personas y entidades a las que quieres.
Larga noche la del otro día. Ni siquiera una copa de buen brandy me sirvió para calmar mis ansias de encontrar respuesta a lo que contemplé apenas varias horas antes.

Vamos a dejarnos de carajotadas. Si queremos que el himno de España tenga letra, algo que me da la impresión de que a los españoles les importa un rábano con bicho dentro, pues seamos consecuentes.
No sé si va camino de ser uno de los grandes por sus interpretaciones o por su forma de ser. A Javier Bardem hay que felicitarlo por el Globo de Oro y algunos premios más, así como otras nominaciones (incluido el Bafta, que es el Oscar de los ingleses).