lunes, 1 de julio de 2019

Fin a mi etapa laboral en el Ayuntamiento de San Fernando


Fin a mi etapa laboral en el Ayuntamiento de San Fernando. Han sido cuatro años de intenso trabajo. Una buena parte de él no se aprecia desde el exterior, o mejor dicho, se desconoce desde donde se cuece. Es lo que hacen los asesores y especialmente cuando se realizan muchas labores 'multidisciplinares' para las que hay que estar preparado.
Me marcho tranquilo, sereno y con la cabeza muy alta, muy orgulloso -con todos mis defectos y virtudes- de mi trabajo, por dedicarme en cuerpo y alma a mi ciudad desde el puesto que me dieron y tras cinco meses últimos especialmente duros por distintos motivos. Deseo de todo corazón todos los éxitos posibles al 'nuevo' gobierno de la ciudad y por extensión a todos los grupos políticos municipales. El triunfo de ellos, y especialmente su saber hacer, los aciertos, el trabajo en equipo lejos de caudillismos y la humildad con la que trabajen redundarán siempre en beneficio de lo que a todos y a todas nos interesa: el progreso de esta ciudad y el bienestar de los isleños e isleñas.
Tras todos estos años y los intensos e ilusionantes nueve meses anteriores a mayo de 2015, agradezco la confianza depositada en mí de la misma manera que lamento la no renovación en ella.
Gracias a todos y a todas, a quienes han tratado conmigo; al personal municipal laboral, con el que he tenido una relación de afinidad inquebrantable, desde Alcaldía a las distintas instalaciones municipales; los grandes profesionales del Centro de Congresos, del Real Teatro de las Cortes en cada acto en los que yo estaba 'ahí detras'. Y lógica y especialmente, a los miembros de los medios de comunicación por nuestra exquisita relación y el placer que ha sido, en la medida de mis posibilidades, favorecerles el trabajo. Son treinta años de profesión periodística que cumpliré el próximo septiembre y conozco cómo ha 'evolucionado' este trabajo, mi experiencia la he aplicado en mi labor cotidiana y también en mis relaciones con los compañeros y compañeras hasta donde he tenido recursos.
Ahora llega el momento de detenerse, tomar el aire que no he podido antes y mirar con ganas al horizonte. Lo hago despidiéndome con la frase final de la novela '2001, una odisea del espacio', de Arthur C. Clarke: "Luego esperó, poniendo en orden sus pensamientos y cavilando ante sus poderes aún no probados. Pues aunque era el amo del mundo, no estaba del todo seguro sobre lo que hacer a continuación. Mas ya pensaría en algo".

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