martes, 5 de diciembre de 2017

'Perfectos desconocidos': tiempo récord para hacer un impersonal remake


Hasta ahora nos habíamos acostumbrado a remakes de películas míticas, taquilleras o mediáticas en su momento. Décadas, medio siglo después de sus estrenos, trataron de modernizar a aquellos héroes de guerra, ir más allá del cartón piedra, desempolvar guiones que ya habían rodado los Wyler, De Mille o Hitchcock para volver a darles una vuelta de tuerca con el objetivo de 'actualizar' unas historias que quizás daban más de sí con la técnica actual. El inconfeso motivo real casi siempre está en el Box Office. No era nada nuevo, pero los motivos de antaño tenían el aura de la romántica envidia. A Thorold Dickinson le plagiaron su Luz de Gas y en la retina se ha quedado para siempre Ingrid Bergman, cuatro años después, dirigida nada menos que por George Cukor. Un cuatrienio no es nada, pero menos son unos pocos meses, debe haber pensado De la Iglesia.
El cine debe estar muy enfermo cuando ahora se hacen remakes tan inmediatos. O quizás estamos dándole demasiada importancia a copiar -con todas sus letras- una curiosa cinta italiana que han visto unos cuantos y solo se trata de un divertimento sin más pretensiones que embadurnar la comedia primigenia con sal negra -y gorda- para que el producto parezca más cáustico y a otra cosa mariposa, mientras Telecinco vende la película más impersonal de toda la carrera de De la Iglesia a pesar de su voluntarismo por dejar una impronta que apenas aparece. Y va a ser por eso. Porque estamos ante un producto en el que ni el director parece tener más interés que el andar por casa tras la cámara para explotar el filón poco aprovechado de 'Perfetti Sconosciuti', aquella comedia italiana de 2016 (!) que traspasó pocas fronteras. Ahora toca reventar taquilla con las miserias escondidas en los odiosos móviles con una difusión más potente. Al menos no se quemarán las copias de la película de Paolo Genovese, como le pasó a Dickinson. Aunque nunca se sabe...
¿Todos tenemos algo que esconder? Y lo que guardamos celosamente para nosotros mismos, nuestras obras inconfesables, tanto las que hacen daño como el grotesco e inofensivo fetiche que podemos llevar dentro, con nuestras manías que solo absorbe nuestro espejo, ¿hasta qué punto permitimos que lo conozca el resto de la humanidad a través de un teléfono? Intimidades, miedos, ufanidades de gloria, vanidades estratégicas, lo que somos capaces, a quién conocemos y no conocen otros. Las redes sociales y las amistades privadas en una sola mano. Explosiva combinación que forma parte del yo más oculto, el que quizás todo el mundo tiene, y que indefectiblemente resulta muy atractivo para la pantalla si además se revela a través del nuevo vehículo, del 'macguffin' de las nuevas tecnologías a las que medio mundo está enganchado hasta el enfermizo punto de creer a pie juntillas cuantas barbaridades aparecen en las pantallas del Iphone.
Y para mezclar en una coctelera elementos tan atractivos aparece De la Iglesia con solventes momentos -Eduard Fernández y la relación con su hija dejando en fuera de juego a una Belén Rueda cada vez más camaleónica- y otros que lastran la película -en general toda la intepretación de Eduardo Noriega y su previsible affaire- y una sensación general de comedia grotesca in crescendo, degenerativa sin el menor ápice de parecerse a El ángel exterminador y muy mucho a una cena de los idiotas con los mismos problemas que en general arrastra el cine del director a la hora de resolver.
Aun falta pues por hacer la película que deje desnudos a sus protagonistas por culpa del infernal invento que ha hecho que la humanidad permanezca más comunicada pero peor que antes de la existencia del whatssap, el telegram y todo el compendio de redes de contacto rápido para, al fin y al cabo, escribir lo que podemos hablar o dejar huellas de lo que no debemos decir. 
Muy recomendable la banda sonora de Víctor Reyes ('Enterrado', 'El infiltrado' (TV) cuya mecanicista composición en las ocasiones que así se requiere o los tonos negros de comedia que recuerdan a Danny Elfman acentúan extraordinariamente la imagen.
ESCUCHAR EL ANÁLISIS DE 'PERFECTOS DESCONOCIDOS' EN IVOOX EN ESTE ENLACE:  http://www.ivoox.com/perfectos-desconocidos-audios-mp3_rf_22510353_1.html
CRÍTICA EN MI CANAL YOUTUBE CON VÍDEO:  https://www.youtube.com/watch?v=T_dMWMO8Mro&feature=youtu.be

domingo, 26 de noviembre de 2017

Saw VIII: la última secuela de un Gran Hermano con un juez rudimentario



El éxito de la Saga de Saw es más que explicable. Otro asunto es que sea justificable. Las sucesivas secuelas de las andanzas de John Kramer sustentan su éxito sobre tres pilares fundamentales, dos de ellos sociológicamente novedosos. El primero se halla en el padrenuestro del cine, en el limbo sinóptico de las historias de asesinos en serie perseguidos por individuos que responden a los prototipos policiales-científicos, desde inspectores con intrahistoria hasta forenses que no hacen ascos a cadáveres con secretos. Nada nuevo. Pero las dos piedras angulares que ha venido a aportar la saga de Saw tienen la sufiente consistencia como para prolongar la saga hasta donde les apetezca a sus promotores y estén dispuestos a hacer taquilla. De hecho, esta octava parte ya lleva recaudados más de 90 millones de dólares cuando su coste apenas alcanzó los diez millones.
Con cada secuela tenemos realmente en pantalla grande un gran hermano televisivo en el que se ha dado una vuelta de tuerca hacia el terror y lo sanguinolento. Pero no nos confundamos: Saw es, ante todo, un juego orwelliano, un crisol de actitudes -eso sí, impostadas y extremas para satisfacer al público menos sesudo frente al que aprecia realmente este inteligente cóctel de comportamientos- reflejadas en sujetos dispares que tienen pecados que esconder y que, conforme avanza la explosiva combinación de las interrelaciones encauzadas por guionistas manipuladores de cobayas, revelan ante el espectador de manera inconsciente los comportamientos humanos más primitivos, todo ello mientras la sala come palomitas y elige a sus personajes en función de la sintonía de caracteres. Es decir, gente encerrada que sobrevive, en este caso para escapar de las salvajes pruebas del asesino en lugar de ganar un premio en metálico y la fama catódica. Y esto funciona como todos sabemos desde que alguien inventó GH.
El segundo factor de éxito está directamente relacionado con Jisaw. No estamos ante un asesino en serie que mata por placer o por maniqueísmo, sino frente a un ser con la peligrosa vitola de un superhéroe que, lejos de serlo por sus retorcidas trampas, provoca que el espectador se identifique con su concepto de la venganza y la aplicación de la justicia 'suis manibus' con lo que ello significa en una sociedad actual crispada en la que la mitad está sedienta de castigo sin escrúpulos hacia la otra mitad. De manera que no es difícil encontrar a quienes se pongan de lado del perverso John Kramer sintiéndose juez supremo. Y eso es tan preocupante como actual.
De ahí que Saw, con toda su casquería moderada en esta octava edición, con su estética impactante y exclusivamente soportable para sus incondicionales, encierre mucho más en toda una saga cuyo hilo conductor nos lleva una y otra vez ante la rendición de cuentas de gente con miserias (¿cuánta humanidad así?) frente a un dios juguetón cuyas pruebas y métodos, eso sí, dejan que desear en esta nueva secuela. No deja de producir cierta sorna ver que Saw aun utiliza grabadoras de un modelo más que anacrónico en estos tiempos y trampas que ni un programador de videogames clásico se le ocurriría por temor a que los consumidores piensen que regresan los tiempos del ZX Spectrum. Jeringuillas a elegir, granero para ahogar a los personajes, palancas que accionar, escopeta que apunta a dos... ¡Saw necesita más imaginación para triunfar en este gran show de pruebas televisivas!

ESCUCHA AQUÍ LA CRÍTICA DE SAW VIII EN EL ESPACIO IVOOX DE ÚLTIMO ESTRENO:  http://www.ivoox.com/saw-viii-jigsaw-audios-mp3_rf_22289033_1.html

ANÁLISIS DE LA SAGA Y DE SAW VIII EN YOUTUBE: https://www.youtube.com/watch?v=CCWDsgp1drE&t=174

sábado, 25 de noviembre de 2017

#25N


Mitad de los años noventa, no recuerdo bien qué año. Presentando, en la Casa de la Cultura de San Fernando, los actos por el Día de la Mujer Trabajadora.
Con esta imagen quiero mostrar hoy, Día Internacional de la no Violencia contra la Mujer, mi firme apoyo a las mujeres que, junto con la violencia física, han sentido en sus vidas la mayor de las frustraciones posibles: ver impedidos sus valores, sus méritos, su desarrollo, quedando relegadas a meras comparsas de 'honorables hombres' que no hubieran sido nada sin el abnegado apoyo y comprensión de sus parejas. #25N #diacontralaviolenciamachista

domingo, 19 de noviembre de 2017

Coixet abre la librería más fría de todo el planeta y se olvida del espectáculo que es el cine





‘La librería’ me da rabia. Lo siento, debo tener una visión cinematográfica demasiado proclive al espectáculo. Y las películas sin alma no son espectáculo, pero el cine sí lo es. Todo el cine, todos los géneros, todos los estilos. Con esta afirmación estoy aplicando el concepto académico de espectáculo, en cuyo padrenuestro definitorio se especifica meridianamente: “Cualquier cosa que se ofrece a la vista o a la contemplación intelectual y es capaz de atraer la atención y mover el ánimo infundiéndole deleite, asombro, dolor,  u otros afectos más o menos vivos o nobles”.
Por eso ‘Pelle el conquistador’ era espectáculo sin que apareciera Indiana Jones. O ‘Julieta’ sin ser Juana de Arco, sin más aspavientos que la virtuosa descripción de la intimidad femenina, eso sí, con una impecable manera de medir los tiempos, disponer la cámara compositivamente y evitar el manierismo de su protagonista, en la película de Coixet empeñada en imitar a Hugh Grant en todo un repertorio de morisquetas y dislates faciales.
Pero Coixet no es Almodóvar, eso resulta obvio. Y me frustra que los mimbres tan golosos que contiene la novela de Penélope Fitzgerald se hayan desaprovechado para hacer un cesto en el que el alma del mensaje se escapa a raudales por cada poro de fotograma.
No se puede tener un guión tan atractivo y hacer una película tan fría. Falta espectáculo. Y no es que la insustancial música de Alfonso Vilallonga se sustituya por algo de Thomas Newman (Ay, Fernando Velázquez, si hubieras pillado esto de los libros…); ni piruetear con la segunda unidad; tampoco estamos hablando de contrapicados ni el uso de la stadycam para entrar en la librería o en el banco donde no llego a entender el sentido de los planos escogidos por Coixet. Ni los de la conversación con el pescador en el muelle, con esos espantosos encuadres como si ahora aplicáramos al clasicismo más ñoño los mandamientos del dogma. Y ya no digamos de las eternas secuencias que hilvanan un producto que, por gelidez narrativa, por fotogramas estáticos y el primitivismo de enlazar el metraje con paisajes, se empequeñece desde el inicio hasta convertirse en un pudo haber sido y no fue.


“Es Coixet, estúpido”, me espeta un amigacho de esto del cine. No sé si lo hace para que aplique la indulgencia plenaria a, para colmo, un filme previsible que a algunos les recuerda ‘Chocolat’ pero con libros y sin la gilipollez de los piratas y a otros les viene a la mente el universo onanístico mental de ‘Amelie’. Yo es simplemente me pongo en 110 minutos a pensar en la librera luchando de verdad por su local, a sacar provecho de ese pedazo de actor que es Bill Nighy y la relación entre ambos, a desabusar de los travellings laterales en primer plano, a ‘darle calor’ a lo que veo y me sale una película de verdad. Un espectáculo. Lo que vemos ahora en pantalla es un tibio y desaprovechado homenaje a los amantes de la lectura, entre cuyos muchos pedantes existentes se encontrarán sólidos defensores de una librería cuyo único calor lo aporta una estufa como elemento crucial del filme, y que, en el mundo de la perenne indefinición en el que se encuentra Coixet y su película instaladas no podrán explicarnos convincentemente los motivos por los que Florence Green no puede prosperar con su negocio. Si fuera porque es mujer, la película adolece de feminismo, es decir, de ‘calor militante’. Si la causa son los propios libros, con guiño incluido en Farenheit 451, falta una ardua defensa de lo que aportan realmente aportan a nuestras vidas. Si es la cerrazón de la mecenas del pueblo, se desconoce el porqué. Curioso por otra parte que el personaje más cálido que pueda encontrar el espectador diga que jamás lee.
Sea como fuere, la frialdad y la indefinición por bandera. Lo dicho, una lástima.

AHORA PUEDES ESCUCHAR LA CRÍTICA DE 'LA LIBRERÍA' EN IVOOX EN ESTE ENLACE:  http://www.ivoox.com/libreria-audios-mp3_rf_22157889_1.html

jueves, 16 de noviembre de 2017

'Feliz día de tu muerte' o cómo hacerle un traje demasiado grande a un bucle sin aspiraciones

De cómo un producto ocurrente y a los quince minutos anodino se convierte en un chollo para quien haya puesto la pasta en esto. 'Feliz día de tu muerte' ha costado 4,9 millones de dólares y lleva recaudados 89 millones en las semanas que permanece en pantalla en numerosos países del mundo tras rifársela las exhibidoras.
No es una copia de 'Atrapado en el tiempo', la famosa película del Día de la Marmota, porque sencillamente se nos desmonta la acusación ante la 'frescura' de su director, que en uno de los penosos diálogos del filme pone en boca de sus protagonistas el recuerdo a la mismísima cinta que protagonizó Bill Murray. Es decir, que no hay trampa ni cartón. Si la aderezamos con el título 'La muerte os sienta tan bien' podría colar, porque Jessica Rothe, que es tan antipática que deseamos que no vuelva a despertarse cada mañana, vive un auténtico ejercicio de renovación espiritual y traumas fuera cada vez que la putea el sujeto de la careta. 
En definitiva, un bucle que podría funcionar como ejercicio cortometrajístico pero que su director, Christopher Landon -por cierto, hijo de Michael Landon, el sufrido padre de 'La casa de la pradera'- ha prolongado en un traje de desaliño juvenil demasiado grande y el producto resulta desgarbado.
Pero para más detalles, incluidos los de la música de Bear McCready, que sobresale entre los valores de la película, puedes ver mi análisis en mi canal Youtube:

martes, 14 de noviembre de 2017

Fernando Velázquez dio la sorpresa al culminar su concierto de bandas sonoras con Pasión Vega


Fernando Velázquez sorprende en su concierto en Cádiz invitando a Pasión Vega a interpretar copla con la ROSS y el Coro Ziryab.
Pretendía hacer una crónica corta del concierto en podcast, pero me ha salido de 45 minutos (¡Horror! :-P). No obstante, hay música y dos momentos inéditos extraídos del concierto de ayer, entre ellos la canción que canta la malagueña.
Os lo ofrezco en Últímo Estreno Digital en este enlace para que escuchéis mi valoración del espectáculo que vivimos y disfrutamos en el Gran Teatro Falla:
http://www.ivoox.com/cronica-del-concierto-fernando-velazquez-cadiz-audios-mp3_rf_22045597_1.html

Un 'vídeo-chorra' instantes después de salir del teatro colgado en facebook:
https://www.facebook.com/josecarlos.fernandezmoscoso/videos/10155868416737328/

sábado, 4 de noviembre de 2017

Fernando Velázquez, la ROSS y el Coro Ziryab en Sevilla y Cádiz. Repaso a la música del compositor


El compositor Fernando Velázquez dirigirá a la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y al coro Ziryab cordobés en dos interesantes conciertos que se celebrarán el jueves 9 y el domingo 12 de noviembre en Sevilla y Cádiz, respectivamente.
Que vayamos a la capital hispalense es algo a lo que ya estamos acostumbrados los seguidores de la música de cine, aunque ahora se cuentan de manera muy aislada estos conciertos desde que algunos lumbreras decidieran acabar con los Encuentros de Música Escénica y Cinematográfica que coordinaba Carlos Colón y se apostó por esa cosa que es el Festival de Cine de Sevilla que no llega a consolidarse y en el que se han gastado cantidades indecentes de dinero.
En Cádiz estamos de enhorabuena, porque en su provincia la música de cine no existe en directo. Nos conformamos con las bandas de música locales que, para amenizar eventos de todo tipo, interpretan partituras cinematográficas adaptadas y creemos que hemos escuchado lo que deberíamos escuchar. Por eso, es una magnífica oportunidad para disfrutar en pocos días de una de las mejores orquestas del país y un coro que conozco bien de los tiempos en los que formé parte de la organización del Festival Internacional de Música de Cine de Córdoba.
Las entradas pueden adquirirse a precios muy asequibles en este enlace:
http://www.rossevilla.es/actividades/1/238_XV_FESTIVAL_DE_MUSICA_ESPANOLA_DE_CADIZ.html

He grabado en Último Estreno en Ivoox un especial de 50 minutos que creo os gustará a pesar de ser extenso. No temáis, hay mucha música. En él hago un repaso por ocho bandas sonoras que podeis escuchar, junto con mis aportaciones, que resume la trayectoria de Fernando Velázquez. 
Compositor, violonchelista y director de orquesta, que no es poco, el autor vasco nacido en 1976 (tiene por tanto mucho aun por ofrecernos) es un "amante de las melodías", como él mismo se define. Ello no quiere decir que sus composiciones sean fáciles de escuchar, lo que venimos a llamar 'bonitas', y se queden en lo superficial. Ha tenido que enfrentarse, a lo largo de su  trayectoria, a películas en las que la música ha debido reflejar el suspense o el terror que revisten obras como 'El Orfanato' o 'La cumbre escarlata' con la ingenuidad infantil enmarcada en mundos fantásticos, caso de 'Un monstruo viene a verme' o 'El hombre esponja'. A veces, muchas, componiendo para filmes que mezclan ambos estilos y con una especial complicidad con J. A. Bayona, para el que trabaja con comodidad. 
Fernando Velázquez es, junto con Javier Navarrete y los consagrados Alberto Iglesias y Roque Baños, los compositores españoles de música de cine más en forma e interesantes de los últimos años, dando así el testigo a extraordinarios autores que han dejado un legado excepcional más ligado al estilo compositivo de la música cinematográfica europea que a la norteamericana, como Ángel Illarramendi, José Nieto o Carmelo Bernaola.

Semblanza de Fernando Velázquez a través de ocho de sus bandas sonoras

1. El orfanato (2007). Un vigoroso manejo de las cuerdas que nos impregna, en su melodía, de la tierna y melancólica infancia, con ribetes que recuerdan a 'Poltergeist' de Jerry Goldsmith y una dulcificación capital a través del uso de viento con flauta. Nominada al Goya en 2008.

2. Lo imposible (2012). Consagración de Velázquez gracias al impacto brutal en taquilla de un filme irregular. Música elegíaca, de una tristeza inconmensurable, en cuyos temas principales las cuerdas van tomando cuerpo con el chelo en predominios muy bien ubicados. Un adagio amargo, que refleja la tragedia y que en ocasiones te envuelve también en la paz y el respeto hacia la muerte. El piano pone la guinda a esta desolación musical tan extraordinariamente compuesta. Nominada al Goya en 2013.

3. Un monstruo viene a verme (2016). Una nueva vuelta de tuerca al estilo empleado en 'El Orfanato', incluso superado, en cuya música se refleja impecablemente la evolución interior del niño y su relación con el monstruo. Tras dos intentos fallidos, Velázquez gana el Goya a la mejor banda sonora con esta partitura en 2017.

4. Ocho apellidos vascos (2014). Emilio Martínez-Lázaro arrasa en taquilla con esta comedia fácil de temática recurrente que parece extraída más de una serie televisiva actual que de un guión cinematográfico con sustancia. El encuentro, desencuentro y encontronazos de ambos protagonistas con el telón de fondo de las culturas andaluza y vasca lo interpretó Velázquez con una música dinámica, cómica, muy distinta a su registro habitual anterior, liviana y sainetesca en la que no faltan instrumentos identificativos de las localizaciones y los paisajes. Algunos temas románticos son mejores.

5. Lope (2010). Quizá una de las más desconocidas del autor pero de mayor peso compositivo. Fernando Velázquez hizo una música muy española e histórica para un filme que narra los años de juventud de Lope de Vega. La película fue seleccionada para representar a España en los Oscar junto a 'Celda 211' y 'También la lluvia', que fue finalmente elegida con los resultados que ya imaginábamos desde antes de ser rechazada.

6. La cumbre escarlata (2015). La película para la que Velázquez trabajó por vez primera a las órdenes del director mexicano Guillermo del Toro. Una historia fantasmagórica, de amores imposibles y maldiciones familiares, apuntillada por una excepcional banda sonora -quizá la mejor del compositor- con acusado sentido dramático, deudora del romanticismo musical de Max Steiner o Franz Waxman. Incluye un interesante vals original en una de las secuencias más recordadas en el baile de la pareja protagonista a la luz de una vela ante la atónita mirada de los demás.

7. El hombre esponja (2002). Primeros compases de la fraternidad Velázquez-Bayona para un medio metraje de 20 minutos en el que un niño vive la fantasía de un superhéroe gracias a su 'jefe', un chaval veinteañero que lidera al grupo de pequeños que juegan al beisbol. Las imágenes de los partidos sirven para que el compositor escriba un tema que repite en cada lance con pretensiones de fanfarria recordatoria a Silvestri en 'Forrest Gump'.

8. El secreto de Marrowbone (2017). Mescolanza de la plasmación en música de los caracteres de los chicos que deciden sellar un pacto eterno para vivir juntos como familia huérfana con especial importancia musical al más pequeño, y la asfixiante realidad de lo que sucede en la misteriosa casa que habitan. Nuevo recordatorio del cine de ficción y suspense en el que Velázquez se mueve como pez en el agua. En el podcast os ofrezco declaraciones del compositor y del director en una sesión de grabación extraída de un video de la Universal.

Ya sabéis, todo esto con sus músicas lo podéis escuchar en este enlace:
http://www.ivoox.com/especial-sobre-musica-fernando-velazquez-audios-mp3_rf_21870781_1.html