martes, 19 de enero de 2010

Michael Giacchino, presidente del Festival de Úbeda, gana el Globo de Oro por 'Up'

El compositor norteamericano Michael Giacchino, designado presidente de la sexta edición del Festival Internacional de Música de Cine ‘Ciudad de Úbeda’, se ha alzado con el Globo de Oro a la mejor banda sonora de 2009 por su partitura para el filme de animación Up. Giacchino continúa así su carrera ascendente y con apenas 42 años ya es considerado como uno de los mejores compositores de música cinematográfica, habiendo obtenido galardones tan relevantes como el Premio Emmy por Perdidos y varias nominaciones a los Oscar. Ahora ha logrado hacerse con el reconocimiento de la crítica norteamericana gracias a su partitura para Up, la última joya de Pixar, y para ello ha tenido que competir con compositores consolidados que también estaban nominados como Marvin Hamlisch o James Horner y su apabullante música para Avatar. A todos los ha superado Giacchino con su extraordinaria banda sonora para Up, ganando el Globo de Oro.

Esta circunstancia llena plenamente de satisfacción a BSOSpirit y al Ayuntamiento de Úbeda, organizadores del Festival Internacional de Música de Cine ‘Ciudad de Úbeda’, que sabedores del prestigio creciente de Michael Giacchino, lo convirtió en estrella invitada a la V edición del evento ubetense y desde julio ha sido designado como presidente del VI festival, de manera que el autor de Up se encuentra actualmente trabajando con la organización del festival y la noticia de este prestigioso premio ha venido a significar mucho para las intenciones del festival de continuar creciendo rodeado de personalidades tan conocedoras y amantes de la música como Michael Giacchino. Una de las partituras más destacadas también del compositor en este pasado año fue Star Trek 2009, banda sonora que por vez primera en directo se ofrecía a un auditorio después de haber sido escrita por gentileza del propio autor hacia el festival ubetense.

Todo es posible y quizás Giacchino acuda a Úbeda 2010 habiendo ganado el Oscar este año a la mejor banda sonora. Dentro de poco tiempo lo sabremos cuando se anuncien las nominaciones. Para el Festival no sólo es un orgullo, sino un lujo contar con un compositor como Giacchino como presidente.

jueves, 14 de enero de 2010

Televisión sin anuncios y doblajes absurdos

Durante todos los años que estuve dirigiendo el programa dedicado al cine Último Estreno -desde 1989 a 2005- siempre mantuve el mismo criterio sobre la publicidad en las televisiones públicas. Recuerdo que allá por inicios de los noventa, y de la manera peculiar con la que se realizaba aquel espacio, me dedicada a defender la idea de suprimir los anuncios de la parrilla televisiva y la necesidad de redireccionar el ente público hacia otros derroteros que no fueran competir con las privadas, destinar cantidades millonarias a comprar películas y hacer programas de espectáculos de dudoso gusto y apabullante ampulosidad. Sólo así se convertiría en un verdadero servicio público y se podría mantener su presupuesto. Por entonces me escuchaban, me miraban, como el que oye, como el que ve, a un loco visionario sin remedio.

Han transcurrido casi 20 años y hace apenas varias semanas que he podido ver con satisfacción aquello que defendí denodadamente. Es obvio que una televisión pública sin anuncios no sólo es factible, sino que es lo adecuado. Siempre que tengamos el concepto claro y sepamos cuáles son los objetivos de un servicio de esta índole. A ello se suma un cambio de rumbo en el estilo de programas, unos acertados avances en los servicios informativos -todo ello ya reflejado en el repunte del 'sharing' de espectadores en apenas 14 días- y ya sólo queda que cumplan con algo que también desde los noventa he defendido con uñas y dientes: que respeten al cine y a sus profesionales y emitan las películas en su totalidad, incluyendo los títulos de crédito finales donde no sólo vemos a los que han hecho posible el producto, sino que disfrutamos de la música y somos conscientes de que con nuestros impuestos hemos pagado el filme entero, hasta que finaliza en su totalidad. Y ojo que hay películas que muchos se han perdido porque continúan tras los créditos. ¿Alguien realmente vio cómo termina La misión o El secreto de la pirámide, por poner dos ejemplos?

En la pantalla grande, ahora llega una nueva normativa catalana que me obliga nuevamente a llamar inútiles e ignorantes a sus auspiciadores. Y no lo hago porque sea un firme defensor del idioma patrio español -del que me siento muy orgulloso-, de manera que nadie puede tacharme de retrógrado derechoide. Justo cuando lo que debemos hacer con el paso de los años es respetar al cine y ver las películas en original subtitulado, aún estamos haciendo lo contrario y peleándonos por ver en qué carajo de idioma doblamos. Cualquier doblaje es una mutilación artística, porque ver a Paul Newman con la voz de un currito es una monstruosidad. El debate de "lo bien que se doblan las películas en España" no es el mío porque sencillamente no llego a entrar en él. Por muy acertado que se haga un doblaje, jamás podrá ser igual a la locución del actor. En el colmo de la ignorancia ya hemos escuchado alguna vez eso de "es mejor la voz del doblaje que la del tío que sale". De manera que, y lo digo en 2010, llegará el momento en el que podamos ver el cine en su máxima expresión -es decir, en original subtitulado- o al menos tengamos el mismo derecho de cuota que posee el doblado. ¿A ningún político de los actuales se le ocurre proponer una ley para que al menos el 50% de las películas se emitan en original, en lugar de utilizar el arte para echar leña al fuego de esta torre de Babel?

martes, 12 de enero de 2010

Me gusta Madrid


Me gusta Madrid. El tópico nos hace decir que ni por todo el oro del mundo viviríamos en una ciudad tan gigantesca, acostumbrado como estamos a Cádiz. Yo asiento con la cabeza titubeando y con la boca chica. Me gusta ir cada vez que puedo. Me gusta pasear por Recoletos y toparme con el Café Gijón, tomarme un vermouth de grifo y releer la placa donde figura el nombre de Fernando Fernán Gómez, sus mesas perfectamente alineadas y algún escritor perdido a media mañana entre hojas apergaminadas en sus extremos por el uso.
Me gusta el frío por los arcos de la Plaza Mayor. Y los dulces de La Mallorquina en Puerta del Sol. Me gusta que me cobren una estupenda carne en Gran Vía a precio abusivo, en un ejercicio de masoquismo a mi bolsillo. Me gustan los luminosos con temáticas dispares anunciando obras teatrales y espectáculos con entradas agotadas hasta verano. Me gusta la madrileña que se cruza en el paseo hacia la nada y el todo y te sigue con la mirada. Me gusta Casa Manolo, enfrente justo del Teatro de la Zarzuela, que como veis en una foto retrospectiva, es lugar fijo para mis cervezas (y sus estupendas croquetas) y echar un ratito con algunos actores conocidos. Ahí en el grupo está Ángel Pardo: Simón de Amar en tiempos revueltos, Rusti de Hospital Central,...
Me gusta la sequedad del pan con los calamares, la tienda de juguetes imposibles y añejos cerquita de la Taberna Quitapenas. Me gusta La Bola en el turno de la una pero como siempre voy tarde a todos los sitios, prefiero reservar a las tres y media para darme el atracón con su cocido servido con la obligada servilleta al cuello. Me gusta el bullicio de Preciados, la tranquilidad serena de los alrededores de la Almudena, el contraste del callejeo apacible con los grandes viales. Los rótulos de los nombres de las calles con sus dibujos. Y no sé si podré ir el 20 de marzo al concierto de Star Wars previsto porque justo pocas horas después, mi amigo Santiago Muñoz Romero pregona la Semana Santa de San Fernando 2010 y tengo que compartir con él ese gran momento, ese inolvidable día. Menos mal que Madrid seguirá ahí. Por si acaso. Esperando. Me gusta Madrid, ¿os lo he dicho?

lunes, 4 de enero de 2010

Star Wars en Madrid en un espectáculo único



¿Cuántas veces habremos imaginado, los amantes de la música cinematográfica, que estamos escuchando en directo la apabullante y grandiosa música que a lo largo de nada menos que tres décadas ha venido componiendo John Williams para la saga de La guerra de las galaxias?

Ya no hace falta estimular la mente para crear esa imagen. En apenas poco más de tres meses será una realidad, y yo no pienso perdérmelo porque además ya me he encargado de ello. El Palacio de los Deportes de Madrid acogerá el próximo 20 de marzo el espectáculo Star Wars in Concert, en el que participa la Royal Philharmonic Concert Orchestra. La dirección no corre a cargo de John Williams -eso ya sería un culmen difícil hoy día de lograr del maestro casi octogenario-, pero la supervisión musical y la sincronización de imágenes ha sido llevada a cabo directamente por el compositor y George Lucas. Serán dos conciertos, uno a las 18 y otro a las 22 horas. Yo iré al segundo y allí estarán también, entre otros, mis amigos comunes de charlas y discusiones amistosas del Festival Internacional de Música de Cine Ciudad de Úbeda. Ya tenemos el ambiente caldeado en Facebook y algún otro sitio en internet para tal ocasión...

El concierto es mucho más que un par de horas de sonido sinfónico. Una pantalla gigante de tres pisos muestra imágenes sincronizadas con la música y la narración corre a cargo de Anthony Daniels, el actor que encarnó a C3PO en la saga de los filmes de Star Wars. Te aconsejo visitar http://www.starwarsinconcert.com/ para estar bien informados de un acontecimiento que comenzó a girar hace algunos meses por diversas ciudades del mundo con un apoteósico éxito.

Entre tanto concierto repetido de horteras, gente que no hace realmente música y otras lindezas, Star Wars en concierto es un soplo de aire fresco para los amantes de la música en general y para los que nos identificamos con el mundo de la cinematografía en particular. Las entradas cuestan entre 20 y 80 euros en función del sitio donde quieras ubicarte. Yo de ti me hacía con ellas ya buceando en internet, forastero...

jueves, 31 de diciembre de 2009

2009, el año de SAN FERNANDO COFRADE... y otras cosas

Todos solemos hacer balance del año que termina. Resulta un poco vulgar, pero casi necesario para dirigir la vista atrás con el objetivo de consolidar lo bueno que puedan haber conllevado los doce meses que ahora expiran y tratar de que no se repita lo negativo.

Se acaba un año en el que España cuenta con un millón y medio de parados más. Mi sincera y sólida solidaridad con ellos. Se acaba un año en el que políticos pendientes de estar entre rejas hacen gala de la petulancia y aseguran que volverán a presentarse en las elecciones que correspondan. Se marcha un diciembre donde pudo volver a vivirse un atentado internacional de gran magnitud, hace apenas unos días. Se acaba el año del cierre de al menos cuatro periódicos más en España. Pero 2009 también va dejando en su estela la apertura de uno desde esta modesta localización, SAN FERNANDO COFRADE, que vio la luz en octubre. Ha sido el año de lucha durante diez meses para verlo hecho realidad y en los kioscos de prensa el primer día del undécimo mes. Un periodo, por tanto, crucial en mi vida profesional, donde he alcanzado una estabilidad que ya necesitaba y en la que vuelvo a sentir la ansiedad de formar parte de los medios de comunicación y repetir a mis redactores y fotógrafos una frase: "No vamos a llegar a tiempo con todo para el cierre". Al final se llega. Con finalizaciones de ediciones del quincenal de maratonianas jornadas de 18 y 20 horas seguidas, pero se llega. Y a los pocos días se ve el producto en la calle. Creo que soy el que, de todo mi equipo, está menos orgulloso de cada número de SAN FERNANDO COFRADE. Y eso que lo estoy inmensamente. Me siento orgulloso que hombres como Justo, Israel, Pablo, Pepe, José Martín, José Manuel y futuros hombres de gran valía como Álvaro, a sus quince años de edad, defiendan y luzcan como suyo algo que yo creé.

Os deseo de todo corazón un feliz 2010. Será el año del Bicentenario en San Fernando, de la Cuaresma y Semana Santa más importante de mi vida, de la Procesión Magna cuyos determinados aspectos dependen de mí con la responsabilidad que ello conlleva,... de seguir mirando al futuro. La mujer de Lot hizo lo contrario y fue castigada y convertida en una estatua de sal. Un abrazo a casi todos y casi todas.

jueves, 24 de diciembre de 2009

FELIZ NAVIDAD

Permitidme que os desee una muy feliz Navidad a través de la felicitación que hemos remitido a los lectores, anunciantes y suscriptores de SAN FERNANDO COFRADE. La aprovecho para invitaros a disfrutar de plácidos momentos -hoy nocturnos- con la familia y allegados. Y lo hago con el modesto Christma que véis, eso sí, alejado de alguna que otra horterada que me ha llegado en estos días con adornos móviles, arbolitos que se iluminan, villancicos quemados de fondo y, en definitiva, productos propios de gente con mal gusto, concepto sin relación alguna con la capacidad económica de cada cual, no vaya ahora alguno a pensar que hace falta tener varios millones en una cuenta corriente para tener buen tino a la hora de confeccionar una felicitación. Lo que hace falta es saber dónde se está y tener menos mala leche. Ah, y espíritu cristiano, que de eso creo que van estas fechas. ¿Lo captará alguno?

FELIZ NAVIDAD.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

'Avatar', un digno videojuego para la Playstation-24

Es un digno ejemplo de juego para cuando salga a la venta la Playstation-24. Vamos por la 3 y ya hay aventuras gráficas que parecen películas, así que cuando lleguemos a la veintena de modelos de la consola de Sony con sus correspondientes y graduales progresos, tendremos juegos como el filme Avatar por cientos. De manera que lo nuevo de James Cameron resulta ahora un espectáculo apabullante y visualmente muy brillante en determinados momentos -ratifico el apunte temporal que acabo de hacer, sí: en determinados instantes- pero me temo que en el año 2016, por poner un ejemplo, el tiempo hará añicos el nuevo filme de un director que me destrozó el concepto de Alien como ser único que el mismísimo Ash clamó en la obra maestra de Ridley Scott o que fue capaz de hilvanar los hilos irregulares de un sobrevalorado producto llamado Titanic.

Avatar es imagen y música, notable, de James Horner. Su pesada llamada de trompeta, conocida entre los aficionados frikis de la música de cine como el 'parabará' de este compositor y que lo emplea hasta la saciedad como coda musical en muchas de sus partituras, la acompaña de un espectáculo sinfónico y corístico de calidad aunque suene demasiado a Tiempos de gloria y recuerde a Titanic. Pero adereza lo que sucede en pantalla de forma encomiable.

Pero sobre todo Avatar es un western futurista en el que unos indios azules que se embadurnan con pinturas de guerra tratan de detener al invasor de sus tierras, en el que, como en todo espectáculo de vaqueros que se precie, acude el caballo en un momento dado a salvar al protagonista. Y las claras reminiscencias a Bailando con lobos o Un hombre llamado caballo se aderezan con guiños cinéfilos que hay que valorarle a Cameron, porque en muchos fotogramas está reflejada Apocalypse Now, Alien, El retorno del Jedi o la propia Terminator 2. Es asimismo una patada en las narices a la política bélica de Estados Unidos con la arenga de Stephen Lang como Coronel Quaritch instantes antes del gran ataque a los navi, cuando justifica la "guerra preventiva para acabar con el terrorismo". En definitiva, nada nuevo bajo el sol guionísticamente hablando, ámbito en el que el filme hace aguas.

El espectáculo, en ocasiones digno de destacar y en otras puro oropel, está servido.